Es muy fácil tirar de literatura científica y leer cómo las personas con dolencias y enfermedades que practican mindfulness de forma regular, tienen la capacidad de gestionar y sobre todo de vivir sus dificultades desde un lugar más amable, espacioso y calmado. Pero cuando la enfermedad llama a tu puerta, es el momento de la verdad, el momento de pasar de la teoría a la práctica. Deja que te cuente mi caso.