Lo hemos aprendido, lo hemos practicado, pero... ¿por qué se nos olvida aplicarlo? Un recordatorio para subrayar la importancia de liberar la respiración en los momentos de tensión.
Es probable que hoy te descubras en momentos en los que tu estrés, tu tensión está incrementada. Es el momento de comprobar cómo estás respirando, pues probablemente descubras que la respiración es muy superior, «hombros-pecho», y que es agitada.
No lo demores más, es el momento de realizar un ciclo de respiraciones completas, tal cual aprendiste en el curso y que puedes repasar aquí.
Recuerda: «abdomen, abdomen, abdomen, costado, pecho y sueltas…, por la boca», simbólicamente descargando este exceso de tensión. Y muy importante, deja que surja en ti el deseo de inspirar, punto de partida para una nueva respiración completa. Tres, cuatro, cinco respiraciones o más hasta que compruebes que tu nivel de tensión se ha rebajado.
Muy probablemente tendrás que realizar esta respiración varias veces, en distintos momentos y ante distintas situaciones. No escatimes. Un estado con menor tensión propicia una conciencia mayor y un clima interno de mayor calma y bienestar que facilitará cualquier acción con el mundo y las personas con las que te vas a relacionar.