Publicación de Habitar el Tiempo

Sobre la impermanencia

Rafael de Silva

Confucio, Sócrates y Buda coinciden en una reflexión: TODO ES IMPERMANENTE. Fácil de observar, difícil de aceptar y más aún, de tenerla presente en la vida.

Todo pasa

Heráclito de Éfeso es un nombre que quizá te suene. Y si además nombro la frase «ningún hombre puede bañarse dos veces en el mismo río», se activa un proceso mental y automático de asociaciones tipo… filosofía, Grecia, instituto, exámenes y quizá también venga a tu mente aquella persona de tu clase que tanto te gustaba. «Sí, sí, ahora lo recuerdo» y nos alegramos por haberlo recordado como si de un juego de mesa se tratara.

Pero de recordar este célebre aforismo y quizá a su autor a comprender en profundidad el trascendente significado del mismo, hay un ancho valle que cruzar. 

Empecemos por el hermano pequeño e ignorado del aforismo que lo completa así «… porque no es el mismo río y él no es el mismo hombre»*

Si me tuviera que arriesgar a sintetizar en una frase la filosofía del Heráclito, esta podría ser «todo está en cambio incesante» un pilar filosófico presente en mis cursos como principio de impermanencia y no lo uso para aterrorizar a las mentes controladoras, sino para liberarlas de la pesada carga del apego.

«La hermosa mariposa languidece atrapada en tu mano, ábrela y observarás la belleza en sus alas al partir»

¡Qué difícil!, ¿verdad? Parar y observar el continuo devenir y transformación de todo, en tu cuerpo, tus relaciones, tus anhelos, tu sentido vital, esperanzas, miedos, motivaciones y hacerlo sin juzgarlo, no es propio de la mente condicionada que rehuye de aceptar su falta de control, al sentirse inmersa en un río que no se detiene.

Por otro lado, está observación sin juicios, sin miedos y con una profunda conciencia de la mutación y transformación continua de todo es uno de los frutos de una mente entrenada, especialmente a través de una práctica de meditación enmarcada en la categoría de atención abierta o conciencia sin elección. 

Este principio de impermanencia está presente en filosofías coincidentes en un marco temporal concreto, siglo V a.C y separadas por distancias geográficas enormes. Filosofías capitaneadas por Confucio, Sócrates o Buda en una época que se ha popularizado como era axial. Principio de impermanencia que recojo en las prácticas y comprensión de mindfulness, ya que aporta una profunda calma, claridad y enorme fortaleza a quien lo abraza, cultiva y prodiga.

Recuerda, no existe el estatismo por mucho que te afanes en retener todo bajo tu control. Y dado que una parte importante de tu malestar tiene como origen la necesidad de control, el miedo al cambio y la incertidumbre inherente a la vida, en la medida que lo aceptes profundamente, abras tu mano y no te resistas al movimiento, darás un paso en armonía con la danza de la vida. 

¿Te seduce la idea? Pues… ¡a practicar!

 

*Estas traducciones son meras aproximaciones convenientes. Si tienes interés en un análisis forense bibliográfico, puedes empezar consultando el nombre de Heráclito en la Wikipedia.

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