Publicación de Habitar el Tiempo

Renegociando compromisos

Rafael de Silva

Puedes practicar mucha meditación o técnicas de relajación diversas, o hacer muchos cursos de desarrollo personal y organización del tiempo, pero si no te paras a cuantificar, a explicitar a qué le dedicas tiempo y energía en tu vida y a cuestionarte el porqué (yo ideal) y si tu ecosistema personal está equilibrado, será grande la dificultad para sentirte bien. Elegir es perder, ¿estas dispuest@ a renunciar para ganar?

Renegociando compromisos

Cuando el yo ideal que examinamos en la anterior publicación, ha pasado de ser un impulsor de tu desarrollo y crecimiento personal, a un hostigador insaciable e implacable, es el momento de parar y ponerte manos a la obra con la dura y exigente renegociación de compromisos.

En mis sesiones de mindfulness al proponer a las personas que tenían que realizar un mapa de sus compromisos actuales (tal cual voy a explicarte a continuación), y anticipaba que era el primer e ineludible paso para poder recortarlos, renegociarlos, y alcanzar así un ecosistema personal sostenible, se hacía el silencio. La expresión en sus rostros reflejaba la certeza de que se iba a apretar un botón que desencadenaría movimientos internos tan necesarios, como convulsos. Y a la vez siendo conscientes de que había llegado el momento de horadar en esa prospección hacia un yo más imperfecto a la par que más coherente, sostenible y amable. 

Y no, no iba a ser para nada agradable. ¿A quién le gusta mirarse a un espejo cuyo reflejo está lleno de “imperfecciones” y frustraciones a la sombra del yo ideal, sabedores de que el único camino para sentirse mejor pasa por un proceso de renuncia, de pérdida?

Elabora tu mapa de compromisos

En primer lugar toma como referencia una semana “habitual”, es decir, una muestra de la semana más frecuente que suelas vivir. Y haz una lista de las actividades que realizas: desde sacar al perro, a desplazarte al trabajo, atender a tus padres o hijos, higiene personal, ir al gimnasio…

En segundo lugar, en un folio o similar ve trasladando los elementos listados al mismo, encerrándolos en círculos e, importante, el tamaño del círculo va a representar la cantidad de tiempo que te lleva en proporción al resto de elementos.

En tercer y último colorea estos círculos con la simbología de un semáforo. Verde: actividades que no te requieren mucha energía y no tienes resistencias para desarrollarlas, sientes que “fluyen”. Amarillo: te requieren energía y aparecen ciertas resistencias para llevarlas a cabo. Rojo: te requieren mucha energía y tienes grandes resistencias para realizarlas, con ellas afloran tendencias como la procrastinación.

Tijeras de podar

Una vez “mapeados” tus compromisos y la energía vital que consumen, ha llagado el difícil pero necesario momento de recortar, eliminar o expandir esos círculos para conseguir un ecosistema personal equilibrado con el que poder vivir con una mayor calma y coherencia.

Ante de realizar la poda, tenemos que aceptar y tener presente una obviedad: en un ecosistema cuando una parte consume muchos recursos hay otros que se quedan sin ellos. Por mucho que tu “yo ideal” fantasee con que puedes con todo y con el nivel de calidad que te has impuesto, tendrás que hacerte consciente de qué impacto está teniendo esta fantasía en tu vida y en la de las personas con las que compartes tu existencia. Pues será tu motivación principal para poder iniciar la renegociación de compromisos.

En tu ayuda

Renegociar compromisos que nos «aprietan» es fundamental para cuidar nuestro bienestar y nuestras relaciones, ya que, muchas veces, asumimos compromisos por querer complacer a otros, por cumplir expectativas externas o por temor a decepcionar, y luego descubrimos que estos compromisos nos desgastan y nos alejan de lo que realmente queremos o necesitamos.

Unas pistas y ejemplos para renegociar esos compromisos de manera saludable:

1. Reflexionar sobre lo que realmente quieres y necesitas

  • Antes de abordar cualquier renegociación, es importante que entiendas por qué sientes esa compromiso como algo desagradable. ¿Sientes que estás dando demasiado y recibiendo poco a cambio? ¿Va en contra de tus valores o de tus objetivos personales? ¿Es incompatible con tus prioridades actuales?
  • Haz una lista de lo que esperas obtener y lo que estás dispuesto a dar en ese compromiso. Esta reflexión te ayudará a comunicar tus necesidades de manera clara.

2. Reconocer el miedo a decepcionar o perder aprobación

  • Es común que temamos la reacción de los demás al intentar modificar un compromiso, ya sea en el ámbito laboral, familiar o social. Sin embargo, recordar que es legítimo priorizar tu bienestar te ayudará a tener la seguridad necesaria para renegociar.
  • Reconocer este miedo y aceptarlo te permitirá enfocarte en cualquier conversación que surja al respecto sin sentir culpa o vergüenza.

3. Honestidad y asertividad con tus necesidades

  • La claridad es fundamental. Al comunicar tus necesidades, evita justificarte en exceso o dar explicaciones largas. Expresa tus sentimientos y el impacto que el compromiso está teniendo en tu bienestar.
  • Por ejemplo, podrías decir: «Me he dado cuenta de que asumir esta responsabilidad me está dejando sin tiempo para otras cosas que también son importantes para mí. Me gustaría que encontráramos una solución que funcione mejor para todos».

4. Proponer alternativas constructivas

  • Si decides renegociar un compromiso, ofrece alternativas que puedan satisfacer a las distintas partes. La renegociación no se trata solo de dejar de hacer algo, sino de encontrar una forma que funcione mejor para ti y, si es posible, también para las otras personas.
  • Por ejemplo, si es un compromiso laboral, podrías sugerir redistribuir tareas o un nuevo plazo. En un ámbito personal, podrías ofrecer diferentes maneras de apoyar o contribuir, pero dentro de tus límites, de tus recursos internos teniendo presente el mantener tu ecosistema personal en equilibrio.

5. Establecer límites claros y flexibles

  • Durante la renegociación, establece tus límites, pero permite cierta flexibilidad. Acuérdate del camino medio. Esto significa ser claro en lo que puedes y no puedes hacer, pero sin cerrar la puerta a posibles ajustes o concesiones.
  • Asegúrate de que tus límites sean realistas (no ideales) y que te ayuden a cumplir con tus necesidades. Los límites claros ayudarán a reducir futuras insatisfacciones y facilitarán la comunicación y el entendimiento.

6. Estar preparado para las reacciones y manejarlas con empatía

  • No todos reaccionarán positivamente a la renegociación de un compromiso, especialmente si ha habido una expectativa previa. Escuchar las preocupaciones de la otra persona con empatía puede hacer la transición más fácil.
  • Reconoce sus sentimientos y ofrece tu comprensión, pero mantente firme en tus límites. Mostrar empatía sin ceder te ayuda a sostener los posibles debates de manera más amable y asertiva.

7. Reevaluar tus compromisos de manera regular

  • Los compromisos y prioridades cambian con el tiempo, por lo que es útil hacer una revisión periódica de tus compromisos actuales. Esta práctica te permitirá identificar insatisfacciones antes de que se conviertan en problemas serios y renegociar cuando sea necesario.
  • También te permitirá asegurarte de que cada compromiso esté alineado con tus valores y objetivos actuales, manteniendo un equilibrio más saludable en tu vida.

 

Un ejemplo Práctico:

Imaginemos que tienes un compromiso semanal con un grupo de amigos para organizar actividades. Al principio, lo hacías con gusto, pero últimamente ha empezado a generarte estrés y agotamiento. Siguiendo estos pasos, podrías:

  1. Reflexionar y darte cuenta de que el compromiso consume tiempo que necesitas para descansar o para otros proyectos.
  2. Recordarte que no tienes que cumplir con todos los planes para que te acepten.
  3. Hablar con el grupo, explicándoles que has notado que necesitas un poco más de tiempo personal.
  4. Proponer participar en la organización una vez al mes, en lugar de cada semana.
  5. Acordar un límite claro, asegurándote de que todos comprendan tus nuevos tiempos y necesidades.

 

Renegociar compromisos de manera respetuosa y honesta fortalece tu relación contigo mismo y con los demás, permitiéndote encontrar un equilibrio que no sólo sea sostenible, sino que también sea satisfactorio.

Desprenderme del yo ideal,
ese peso, ese cristal,
que refleja lo que no soy,
me deja espacio, me deja hoy.

Soltar la sombra de perfección,
desatar el nudo, la tensión,
y sentir que en lo que soy,
respira libre el corazón.

Es dejar ir lo inalcanzable,
lo que aprieta, lo inmutable,
para hallar en lo imperfecto,
el aire fresco de ser completo.

Quizá te interese...

Aprende o profundiza en Mindfulness

Sesiones Individuales

Escuela de Mindfulness Habitar el Tiempo

© Copyright 2012 Rafael de Silva. Todos los derechos reservados.

Para estar al día...

Contacto con Habitar el Tiempo
Logotipo Habitar el Tiempo

Solicita tus Sesiones