Una conciencia corporal incrementada y sin filtros nos permite, por un lado acceder a una realidad sin el velo de la mente condicionada, abriéndonos a las sensaciones tal cual suceden y enriqueciéndonos de lo que la vida nos ofrece. También nos permite regular nuestros estados emocionales al saltar las alertas tempranas sin que a penas hayamos tenido tiempo de comprender a nivel mental lo que está sucediendo y este tiempo lo es TODO para poder salir de los patrones de conducta reactivos y poder decidir nuestras acciones de forma consciente y voluntaria.