Publicación de Habitar el Tiempo
Casi siempre, cuando nos hemos sentido tensos a nivel físico, mental o emocional, sin nos preguntaran «¿qué tal estás?», contestaríamos con un «bueno..., no muy bien» ya que la tensión genera desagrado y nos impulsa a hacer algo para aliviarla. De esta forma ha cogido el estigma de "negativa", pero ¿y si resulta que aprendemos a comprenderla y aceptarla como parte imprescindible de la vida, motor de nuestro desarrollo y evolución? ¿Y si ademas aprendemos a regular el exceso de la misma con una sencilla y poderosa práctica? Anímate a cambiar tu relación con la tensión.
Rafael de Silva
La tensión física y mental, a menudo vista como una experiencia incómoda o incluso negativa, no es nuestra enemiga, sino un elemento esencial que forma parte de nuestra naturaleza humana.
Lejos de ser un obstáculo que debemos evitar a toda costa, la tensión tiene un propósito profundo en nuestro desarrollo, adaptación y supervivencia. A lo largo de la evolución, ha jugado un papel crucial en la manera en que nos adaptamos a nuestro entorno, desarrollamos nuestras habilidades y superamos los desafíos que la vida nos presenta.
Reconocer y aceptar la tensión como un componente inevitable de la experiencia humana nos permite transformarla en una fuerza que impulsa nuestro crecimiento.
La tensión como impulso para el crecimiento
En el ámbito físico, la tensión es fundamental para el desarrollo y fortalecimiento de nuestros cuerpos. Los músculos, por ejemplo, crecen y se fortalecen como respuesta al estrés que reciben durante el ejercicio. A través de la tensión y el esfuerzo, las fibras musculares se rompen para luego repararse y volverse más fuertes. Este principio, conocido como “supercompensación”, se aplica a todas las áreas de nuestra vida. Cuando nos exponemos a situaciones que generan tensión, ya sea física o mental, también nos damos la oportunidad de aprender, adaptarnos y mejorar. Sin el estímulo de la tensión, nuestro cuerpo y mente no tendrían razones para desarrollarse.
Del mismo modo, en el ámbito psicológico, la tensión es la base de nuestra capacidad para adaptarnos a circunstancias difíciles. Las situaciones estresantes, aunque incómodas, obligan a nuestra mente a encontrar soluciones, a pensar de manera creativa y a superar nuestros propios límites. Esta capacidad de enfrentar desafíos, conocida como “resiliencia”, es clave para el bienestar emocional. La resiliencia no puede desarrollarse en ausencia de tensión; es el resultado de haber enfrentado dificultades y haber aprendido de ellas. Si evitáramos todas las situaciones que nos generan tensión o estrés, nos privaríamos de la oportunidad de crecer y fortalecernos mentalmente.
El camino medio: hacernos amigos de nuestras tensiones
Si bien la tensión es necesaria para el crecimiento y la adaptación, es importante reconocer que, como todo en la vida, debe existir un equilibrio. Un exceso de tensión, sin los períodos adecuados de descanso y recuperación, puede llevar al agotamiento y al daño. Sin embargo, es en este equilibrio donde se encuentra el verdadero poder de la tensión. Al aprender a gestionar la tensión de manera saludable, podemos aprovechar sus beneficios sin caer en los efectos negativos del estrés crónico. Practicar técnicas de gestión del estrés, como mindfulness, el ejercicio físico y el autocuidado, nos ayuda a canalizar la tensión de manera sana y eficaz.
La propuesta es dejar de huir de la tensión, debemos aprender a aceptarla y gestionarla, reconociendo que es una herramienta poderosa que, cuando se utiliza correctamente, nos lleva a alcanzar nuevas cotas de evolución y desarrollo.
Sin embargo para poder aplicar este camino medio tenemos que ser capaces de reconocer y sentir la otra cara de la moneda: la relajación. Algo que lamentablemente y aunque parezca increíble hay una gran cantidad de personas que están muy poco o nada familiarizadas con este estado. Habiendo normalizado un estado de sobre-tensión continua como forma de experimentar la vida.
A veces me preguntan mis alumn@s «¿la meditación me ayudará a vivir de una forma más relajada?», a lo que de forma un poco confrontativa pero intencional respondo «¿podrías reconocer ese estado en ti, si se produce?»
Tienes a tu disposición estos audios basados en al relajación progresiva de Jacobson para reconocer y afianzar este estado en ti, lo que te permitirá sin duda poder regular tus niveles de tensión para que jueguen a tu favor y no en tu contra.
¡Buena práctica!
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