Publicación de Habitar el Tiempo

Ignorancia automática

Rafael de Silva

Nuestra mente está dotada de poderosos mecanismos de defensa para filtrar e incluso ignorar ciertos elementos de nuestra vida, que se han colado como "molestias inevitables" y llevaderas que hemos dejado de ver, pero que nos restan energía y nos alejan de una vida plena. Hacernos conscientes de este mecanismo es imprescindible para poder avanzar y evolucionar.

Sabemos que gran parte de nuestro continuo ruido mental tiene el poder de capturarnos y separarnos de la realidad, del momento actual. Discurso mental automático que en el ámbito de mindfulness y la psicología se denomina rumiación. 

Una rumiación que genera una enorme cantidad y variedad de contenidos mentales de los que habitualmente somos poco conscientes y que hemos llegado a normalizar. Vamos, que si nos pararan por la calle y nos retaran a enumerar los pensamientos que hemos tenido en el día hasta ese momento, lo valoraríamos como algo difícil, por no decir imposible, ya que tenemos tal percepción de velocidad y variedad de los mismos que renunciaríamos al reto antes de empezar. 

Sin embargo, en esa amalgama de contenidos mentales hay algunos que se repiten con más frecuencia y ejercen también una mayor atracción y poder de captura. Por ejemplo, si te inquieta la molestia que tienes en el estómago y esto deriva en pensamientos de una posible enfermedad, estos van a ser más protagonistas y van a capturar tu atención con más fuerza y facilidad. Y este funcionamiento a todas luces parece una buena cosa si sigue el esquema: tomo conciencia de este contenido protagonista, lo valoro y obro en consecuencia. En el ejemplo anterior, la acción consecuente bien podría ser pedir una cita a un medico especialista y… ¡asunto zanjado! Despejando así mi mente de ese pensamiento, cuya energía se ha transformado en acción. 

Pero la realidad es algo distinta. Nuestra mente acude de forma automática e inconsciente a tantos frentes de batalla que la molestia en el estómago bien puede pasar a un segundo o tercer plano, quedando sin atender, sin resolver, con su energía intacta, lo que la condena a aparecer una y otra vez vagando por nuestro espacio mental en un intento casi desesperado por reclamar una atención que no terminamos de prestar. 

¿Y por qué no le prestamos la debida atención? Quizá porque en la tormenta de prioridades nunca llega a la “pole position” pero muchas veces es porque no nos viene bien atenderlo por sus posibles consecuencias. Funcionamiento que he acuñado bajo el término ignorancia automática. Ignorancia de consecuencias quizá poco deseables. ¿Cuántas veces hemos oído relatos del tipo… «sí, sí, tenía alguna que otra molestia, pero no le di ninguna importancia. Pensaba que era porque tenía mucho estrés y que era normal y que en vacaciones ya me pondría bien. Así que cuando me dijeron lo que tenía, me quedé petrificado».

Sin llegar a casos tan dramáticos, ¿qué pasa con esa ignorancia casi infantil en relación a algunos pensamientos que cruzan tu mente con cierta frecuencia? Quizá en relación a cómo valoras tu situación en el trabajo, cómo sientes la relación actual con tu pareja, por qué sientes con frecuencia ese desánimo y pérdida de ilusión por casi todo, por qué piensas que hay algo roto en ti… Pobladores habituales de la mente que hemos aprendido a vivir ignorándolos según aparecen. 

Pero ¿y si dejaras de barrerlos bajo la alfombra, como si nada, y aprendes a escucharte un poco más? ¿Acaso no valoras lo suficiente tu tiempo de vida? ¿O es que crees que vas a vivir mucho tiempo y que todo se irá solucionando por sí mismo? ¿No será que te crees de verdad que el monstruo deja de existir porque ya no lo miras? 

Bien, hecho el diagnóstico, ¿qué podemos hacer? Como en tantas propuestas de Mindfulness, lo primero que necesitamos es hacernos conscientes de estos pensamientos. Pero claro, el ruido mental de «tengo que entregar antes de comer este informe», «firmar el contrato con el proveedor en la otra punta de la ciudad», «ir a ver a la tutora de mi hijo que me cito para hoy» y «detenerme por el camino a hacer algo de compra, pues tengo la nevera pelada» lo pone bastante difícil. 

Para ello te propongo dentro de las prácticas de Mindfulness, una herramienta que te ayudará a dar voz y espacio a esos contenidos que tu mente ha aprendido a relegar al ostracismo de la ignorancia automática. Esta herramienta, la puedes encontrar como «notificación» o «labeling», según su término anglosajón, y que te explico con detalle en esta práctica que encontrarás en las publicaciones de esta web. 

Es interesante que conozcas que la ignorancia automática es una conducta muy habitual al actuar como mecanismo psicológico de defensa, ya que poner sobre la mesa ciertos contenidos de tu vida tomando y tomar nota de ellos muchas veces escuece, y puede tener implicaciones y consecuencias que te van a expulsar de una patada de tu zona segura y conocida. Lo que te obligaría a plantar cara al monstruo e igual hubieras preferido quedarte en ese ruido mental que todo lo envuelve y así no tener que tomar decisiones. 

Si esta fuera tu elección, adelante, nada que objetar, le has visto las cara al monstruo y has elegido no seguir indagando. Sin embargo, para poder elegir primero tendrías que tener claro que estás viviendo y cuáles son tus opciones, ¿no? Tendrás que pasar de la ignorancia automática a la conciencia. 

Pero claro, imagínate que es tu relación de pareja la que protagoniza con frecuencia tus pensamientos, y usando la herramienta de notificación, los pasas de la ignorancia automática, donde tienen forma de ligeros rumores del tipo «bueno, es que mi pareja a veces es difícil de llevar» a «tengo la absoluta claridad de que esta persona vive en un egocentrismo insoportable, en el que no hay espacio para nada ni nadie, y que en su presencia apenas puedo respirar».

Guau, distinto nivel de claridad, ¿no? 

Más allá de las posibles consecuencias que alimentan el automatismo de la ignorancia, ahora, por fin, ya puedes elegir y sentirás en tus carnes eso que muchas veces es solo una palabra: libertad, apareciendo en tu vida la calma que despeja ese continuo murmullo y te otorga claridad, plenitud.

Y no esperes un sentimiento apacible propio de la sedación que genera la ignorancia automática, te encontrarás con la autenticidad, que aunque pueda ser muchas veces desagradable e intensa, cuando la experimentas, ya no podrás renunciar a ella, porque dará sentido y valor a tu especial y única existencia.

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